jueves, 29 de septiembre de 2016

Fragmento de "Siddhartha" (1922 - Hermann Hesse)



“El mundo, amigo Govinda, no es imperfecto ni se encuentra en vías de un lento perfeccionamiento. No, es ya perfecto en cada instante: cada pecado lleva en sí la gracia, en cada niño alienta ya el anciano, todo recién nacido contiene en sí la muerte, todo moribundo, la vida eterna. Ningún hombre es capaz de ver hasta qué punto del camino ha avanzado su prójimo; en el ladrón y en el jugador de dados aguarda Buda, en el brahmán puede ocultarse un bandido. La meditación profunda ofrece la posibilidad de abolir el tiempo, de ver simultáneamente toda la vida pasada, presente y venidera, y entonces todo es bueno, todo es perfecto, todo es Brama. Por ello me parece bueno todo lo que existe: la vida no menos que la muerte, el pecado tanto como la santidad, la inteligencia no menos que la estupidez. Todo ha de ser así, todo no pide sino mi aprobación, mi buena voluntad, mi compresión amorosa; y en ese caso es bueno para mí, sólo podrá estimularme, nunca podrá hacerme daño. He experimentado en cuerpo y alma que me hacían falta el pecado, la concupiscencia, el afán de lucro, la vanidad y la más ignominiosa de las vanidades para aprender a vencer mi resistencia, para aprender a amar al mundo y a no compararlo más con algún mundo deseado e imaginado por mí, con algún arquetipo de perfección inventado por mi cerebro, sino dejarlo tal como es, y amarlo e integrarme a él con gusto. Éstas, oh, Govinda, son algunas de las ideas que han acudido a mi espíritu.

Siddhartha se agachó cogió una piedra del suelo y la sopesó en la mano.

-Esto-dijo, jugando con ella- es una piedra, y con el tiempo será quizá tierra, y de tierra se convertirá en planta, o en animal o en hombre. En otro tiempo yo hubiera dicho: "Esta piedra es simplemente piedra, carece de valor, pertenece al mundo de Maya; pero porque puede convertirse quizá en el ciclo de las transmutaciones, en cuerpo y alma, le doy también valor." Así habría pensado antes quizá. Pero hoy pienso así: esta piedra es piedra, es también animal, es también Dios, es también Buda, no la reverencio y amo porque puede convertirse en esto y lo otro, sino porque lo es todo por siempre jamás, y precisamente por esto, por ser piedra, por ahora se me aparece como piedra; por esto precisamente la amo y veo valor y sentido en cada una de sus vetas y poros, en sus amarillos y grises, en su dureza, en el sonido que produce cuando la golpeo, en la humedad o sequedad de su superficie. Hay piedras que al tacto parecen como de aceite o jabón; y otras como hojas, otras como arena, y cada cual es distinta y reza el Om a su manera, cada una es Brahma, pero al mismo tiempo es piedra, aceitosa o jabonosa, y esto es precisamente lo que me agrada y me parece maravilloso y digno de adoración. Pero no quiero hablar más de esto. Las palabras no benefician en nada al sentido oculto, lo que es siempre igual debe ser siempre algo distinto cuando se lo expresa, se debe falsear un poco, se debe presentar de un modo un poco extravagante. Si, y esto también es muy bueno y me agrada mucho, con esto también estoy muy de acuerdo: que lo que para un hombre tiene mucho valor y está lleno de cordura, para otro siempre suena a sandez.

Govinda escuchaba silencioso.
-¿Por qué me has dicho lo de la piedra?-preguntó, vacilante, después de una pausa.
-Lo dije sin intención. O quizá porque amo a la piedra y al río y a todas estas cosas que vemos y de las cuales podemos aprender. Yo puedo amar a una piedra, Govinda, y también a un árbol o a un trozo de corteza. Pero no puedo amar las palabras. Por eso las doctrinas no son para mí, no tienen dureza, no tienen peso ni color, ni aristas, ni olor, ni gusto; no tienen más que palabras. Quizá sea esto lo que te impide encontrar la paz, quizá sean las muchas palabras. Pues también son simples palabras redención y virtud, sansara y nirvana. No hay ninguna cosa que sea nirvana; solo hay la palabra nirvana.

Habló Govinda:
-El nirvana, amigo, no es solo una palabra. Es un pensamiento.
Siddhartha prosiguió:
-Un pensamiento, ciertamente. He de confesarte, querido, que no hallo mucha diferencia entre pensamiento y palabra. Dicho con más claridad, no espero mucho de los pensamientos. Espero más de las cosas. Aquí, en esta barca, por ejemplo, había un hombre, mi antecesor y maestro, un santo varón que ha creído muchos años en el río, casi en nada. Ha notado que la voz del río le hablaba, de ella aprendió, ella le educó y enseñó; el río era un dios para él; durante muchos años ignoró que cada viento, cada nube, cada pájaro, cada escarabajo es tan divino y tan sabio y puede enseñar tanto como el reverenciado río. Cuando este santo varón se fue al bosque, lo sabía todo; sabía más que tú y que yo, sin haber tenido maestros, sin libros, solo por haber creído en el río."


El fragmento pertenece a la obra "Siddhartha" escrita por Hermann Hesse en 1922, tras una estancia del escritor en la India y de que se empapara de los valores e ideas de aquella cultura milenaria, llegando a sentir el escrito como una expresión de su forma de vida. "Siddhartha" significa "aquel que alcanzó sus objetivos". Una novela que uno puede releer repetidamente y siempre quedar atrapado por unas ideas luminosas e inspiradoras que alientan a uno a ser mejor persona.

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miércoles, 28 de septiembre de 2016

Fragmentos de "La muerte en Venecia" (Thomas Mann)




"Los sentimientos y observaciones del hombre solitario son al mismo tiempo más confusos y más intensos que los de las gentes sociables; sus pensamientos son más graves, más extraños y siempre tienen un matiz de tristeza. Imágenes y sensaciones que se esfumarían fácilmente con una mirada, con una risa, un cambio de opiniones, se aferran fuertemente en el ánimo del solitario, se ahondan en el silencio y se convierten en acontecimientos, aventuras, sentimientos importantes. La soledad engendra lo original, lo atrevido, y lo extraordinariamente bello; la poesía. Pero engendra también lo desagradable, lo inoportuno, absurdo e inadecuado. "

"Otra vez se presentaba a la vista la magnífica perspectiva, la deslumbradora composición de fantásticos edificios que la república mostraba a los ojos asombrados de los navegantes que llegaban a la ciudad; la graciosa magnificencia del palacio y del Puente de los Suspiros, las columnas con santos y leones, la fachada pomposa del fantástico templo, la puerta y el gran reloj, y comprendió entonces que llegar por tierra a Venecia, bajando en la estación, era como entrar a un palacio por la escalera de servicio. Había que llegar, pues, en barco a la más inverosímil de las ciudades. "

"Más tarde, Tadzio estaba tumbado en la arena descansando del baño, envuelto en su sábana, abierta por su hombro derecho, y con la cabeza sobre el brazo desnudo. Aunque Aschenbach no lo miraba, sino que leía unas páginas en su libro, no se olvidaba de que estaba allí y sabía que sólo necesitaba tornar ligeramente la cabeza hacia la derecha para contemplar lo más admirable del mundo. Casi estuvo convencido de que su misión era velar por el muchacho, en lugar de ocuparse en sus propios asuntos. Y un sentimiento paternal, el sentimiento del que se sacrifica en espíritu al culto de lo bello, por aquello que posee belleza, llenaba y conmovía su corazón. "

"Otra vez se detuvo para contemplar el mar. De pronto, como si lo impulsara un recuerdo, bruscamente, hizo girar el busto y miró hacia la orilla por encima del hombro. El que contemplaba estaba allí, sentado en el mismo sitio donde por primera vez la mirada de aquellos ojos de ensueño se había cruzado con la suya. Su cabeza, apoyada en el respaldo de la silla, seguía con ansias los movimientos del caminante. En un instante dado se levantó para encontrar la mirada, pero cayó de bruces, de modo que sus ojos tenían que mirar de abajo arriba, mientras su rostro tomaba la expresión cansada, dulcemente desfallecida, de un adormecimiento profundo. Sin embargo, le parecía que, desde lejos, el pálido y amable mancebo le sonreía y le saludaba. Pasaron unos minutos antes de que acudieran en su auxilio; había caído a un costado de la silla. Lo llevaron a su habitación, y aquel mismo día, el mundo, respetuosamente estremecido, recibió la noticia de su muerte. Aschenbach advirtió con asombro que el muchacho tenía una cabeza perfecta. Su rostro, pálido y preciosamente austero, encuadrado de cabello color de miel; su nariz, recta; su boca, fina, y una expresión de deliciosa serenidad divina, le recordaron los bustos griegos de la época más noble. Y siendo su forma de clásica perfección, había en él un encanto personal tan extraordinario, que el observador podía aceptar la imposibilidad de hallar nada más acabado. (...) Nadie se había atrevido a poner las tijeras en sus hermosos cabellos, que caían en rizos abundantes sobre la frente, sobre las orejas y sobre la espalda. (...) Aschenbach lo veía de medio perfil, sentado, con las piernas extendidas y uno de los pies, con su zapato de charol, sobre el otro; tenía un codo apoyado en el brazo de su asiento de mimbre, la mejilla caída sobre la mano cerrada, en una actitud de elegante indolencia, sin asomo alguno de la rigidez a que parecían habituadas sus hermanas."


Los fragmentos pertenecen a la novela de Thomas Mann "Muerte en Venecia" (1912) una obra en la que se nos relata el drama interior de Gustav Aschenbach, un escritor famoso que sumido en una crisis creativa viaja a Venecia en busca de inspiración. En la ciudad quedará atrapado por la belleza idealizada de un joven llamado Tadzio que le hará replantearse todos sus convencionalismos morales. No hay duda de que "Muerte en Venecia" es una de las cimas de la literatura y que es de las pocas obras que han tenido una recreación en el cine a la altura de la misma. El encargado de trasladarla a la gran pantalla fue Luchino Visconti, un director de origen aristocrático que conocía bien esos ambientes selectos y supo darle una atmósfera mágica a la película  El papel de Aschenbach quedó en las manos de un sensacional Dirk Bogarde que firmó en esta película uno de sus papeles más memorables.  

Otro de los atractivos de la película es el famoso Adagietto de la quinta sinfonía de Gustav Mahler que ya ha quedado ligado a este film de manera indisoluble y con el que cerramos esta entrada.





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lunes, 26 de septiembre de 2016

Bukowski y el amor (Fragmento de "Música de cañerías").--




"Meg y Tony llevaron a la mujer de Tony al aeropuerto. En cuanto Dolly estuvo a bordo, fueron al bar del aeropuerto a tomar algo. Meg pidió un whisky con soda. Tony con agua. (...)


Tony —Nosotros podemos ser amigos.
Meg —De esa manera no.
— Tienes que ser moderna. Estamos en la edad moderna. La gente se divierte. Se desinhibe. Joden de mil modos. Se tiran perros, niños, pollos, peces...
— A mí me gusta escoger. Tengo que sentirme interesada.
— No seas pueblerina. Sentir interés está pasado de moda. Si sigues por ese rollo mucho tiempo, cuando te des cuenta, acabarás creyendo en el amor.
—¿Y qué? ¿Qué tiene el amor de malo, Tony?
—El amor es una forma de prejuicio. Amamos lo que necesitamos, amamos lo que nos hace sentirnos bien, amamos lo que es conveniente. ¿Cómo puedes decir que amas a una persona cuando hay diez mil personas en el mundo a las que amarías más si llegases a conocerlas? Pero nunca las conoceremos.
—Sí, de acuerdo, pero hay que hacer todo lo posible.
—Concedido. Pero hay que tener en cuenta, de todos modos, que el amor sólo es consecuencia de un encuentro al azar. La mayoría de la gente le da demasiada importancia. Sobre esta base, un buen polvo es algo de lo que no hay por qué burlarse.
—Pero también es el resultado de un encuentro al azar.
—Tienes toda la razón del mundo. Acaba de beberte eso, anda. Tomaremos otro.
—Ya te veo venir, Tony; pero no te hagas ilusiones, que no resultará."

El fragmento pertenece al relato "Golpes en el vacio" que podemos encontrar en el libro "Música de cañerías" (1983), una colección más de relatos cortos a los que tan aficionado era Charles Bukowski, aqui ya un escritor consagrado y respetado, que no por ello se rinde a la insulsa corrección. Sus relatos siguen hablando, como siempre del alcoholismo, del triunfo o el fracaso, de la falsa moralidad, del sexo y de la estupidez con la que se condimenta todo. 


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domingo, 25 de septiembre de 2016

Hitler y el champú o "Cómo acabar de una vez por todas con la cultura" (Woody Allen)



“Después de la invasión de los aliados, a Hitler el cabello se le quedó seco y desordenado. Esto se debió en parte al éxito de los aliados y en parte a los consejos de Goebbels, quien le dijo que se lo lavara cada día. Cuando esto llegó a oídos del general Guderian, este regresó al acto del frente ruso y le dijo al Führer que no debía ponerse champú en el pelo más de tres veces por semana. Este era el procedimiento que había seguido el Estado Mayor con gran éxito en las dos guerras anteriores. Hitler pasó una vez más por encima de los generales y continuó con el lavado diario. Bormann ayudaba a Hitler a secárselo y siempre parecía estar presente con un peine en la mano. Al final Hitler empezó a depender de Bormann y, antes de mirarse al espejo, siempre hacía que Bormann se mirase primero. A medida que las fuerzas aliadas avanzaban hacia el este, el estado del pelo de Hitler empeoraba. Con el pelo seco y descuidado, Hitler soñaba durante horas seguidas en el corte de pelo y el afeitado que se haría el día en que Alemania ganase la guerra; se haría incluso, quizá, lustrar los zapatos. Ahora me doy cuenta de que nunca tuvo la intención de hacerlo.”

Un día, Hess cogió la botella de gel del Führer y se fue a Inglaterra en un avión. El alto mando alemán se enfureció. Creía que Hess iba a entregársela a los aliados a cambio de una amnistía para él. Hitler se enfureció de forma especial cuando se enteró de la noticia porque acababa de salir de la ducha y estaba a punto de acicalarse el pelo."


El fragmento pertenece al libro "Cómo acabar de una vez por todas con la cultura" (1971) de Woody Allen, en el que se hace una relectura en clave de humor de algunos momentos importantes de la historia. Un lugar especial ocupan las supuestas memorias de Friedrich Schmed, el barbero personal de Hitler en las que se nos ilustra sobre las consecuencias globales que podían desencadenar que el pelo del Fhurer no quedara en su sitio o la supuesta inquietud de Churchill por dejarse patillas. Woody Allen tenía que ser....

Lo fotografía pertenece a la estatua de Hitler del Museo de cera de Berlin.

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viernes, 23 de septiembre de 2016

Sócrates y las mujeres



Sócrates marca indudablemente un antes y un después en la historia de la filosofía. Supo ganarse la admiración y la consideración de muchos de sus discípulos, como Aristipo, Antístenes o el mismo Platón, nexo de unión con el gran Aristóteles. Lo que le resultó muchísimo más difícil fue ganarse el respeto de Jantipa, su correosa y arisca mujer. Sócrates comentaba que su carácter seco y altamente inflamable era lo que le había llevado a elegirla como esposa, osea sabía donde se metía. Apostillaba que era su afán habituarse a tolerarla con infinita paciencia con el propósito de lograr el perfecto autocontrol y de esta manera estar siempre en la mejor disposición de tratar con cualquiera por difícil que fuera su carácter. Nietzsche en un arranque de ironía llegó a decir que fue Jantipa y no otro gran maestro el que convirtió a Sócrates en el mejor dialéctico de Atenas, ya que era mejor andar por la calle hablando a unos y a otros que quedarse en su casa aguantando al "demonio de Tasmania" que vivía con él. Con el tiempo se cuenta que un alfarero le preguntó a Sócrates sobre cuál era la mejor opción casarse o quedarse soltero. Sócrates le contestó: "Hagas lo que hagas te arrepentirás". 

Al hilo de todo esto cuenta una anécdota que tras una de las habituales broncas domésticas que Jantipa "amorosamente" le preparaba cada día, Sócrates no pudo aguantar más y buscando un poco de paz se salió de la casa y se sentó en el escalón que daba entrada a la puerta, y claro, eso es lo peor que le podía hacer a la "muchachita" que se vio de esta manera ignorada y sin nadie sobre quien descargar sus muchos demonios. De esta manera y poseída por la rabia de no poder seguir desahogándose sobre el "marido filosofo" se fue hacía Sócrates con una palangana llena de agua sucia y se la volcó por completo encima. Sócrates se limito a comentar completamente abrumado:

"Después de tanto tronar, no es extraño que ahora llueva"

Quien sabe si harto de buscar soluciones en su matrimonio o hastiado de escuchar de su mujer que no sabía nada llegó a formular por convencimiento propio, más que en relación con la pitonisa de Delfos, aquella sabia máxima que decía: "Solo sé que no sé nada"

!Qué gran maestra de filosofía era Jantipa!   

A pesar de tanta tormenta, Jenofonte describía a Sócrates así: «Ejemplar del hombre mejor y más feliz», y escribe de él: “Como comprendo la sabiduría y nobleza de este hombre, tengo que pensar siempre en él; y, siempre que en él pienso, tengo que alabarlo”. 


El busto de Sócrates que encabeza la entrada se encuentra expuesto en el Louvre.


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miércoles, 21 de septiembre de 2016

El principito de Saint Exupéry y el bebedor de Picasso



"El planeta siguiente estaba habitado por un bebedor. Esta visita fue muy corta, pero sumergió al principito en una gran melancolía.

- ¿Qué haces ahí? - preguntó al bebedor, a quien encontró instalado en silencio, ante una colección de botellas vacías y una colección de botellas llenas.

- Bebo -respondió el bebedor, con aire lúgubre.

- ¿Por qué bebes? -le preguntó el principito.

- Para olvidar -respondió el bebedor.

- ¿Para olvidar qué? -inquirió el principito, que ya le compadecía.

- Para olvidar que tengo vergüenza -confesó el bebedor bajando la cabeza.

- ¿Vergüenza de qué? -preguntó el principito que deseaba socorrerle.

- ¡Vergüenza de beber! -concluyó el bebedor, que se encerró definitivamente en el silencio.

Y el principito se alejó, perplejo.

"Las personas mayores son ciertamente muy, muy extrañas" - se dijo a si mismo durante el viaje."

El fragmento está tomado del libro "El principito", obra de Antoine de Saint Exupéry

El cuadro que abre la entrada es una obra del periodo azul de Picasso y tiene por título "El bebedor de absenta" (1903) que se vendió en 2010 por 42'1 millones de euros. El bebedor retratado era un artista  amigo de Picasso llamado Ángel Fernández de Soto, del que se hizo amigo en la época en la que  el pintor malagueño frecuentaba el famoso café barcelonés "Els quatre gats", convirtiéndose durante una época en inseparables. 


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lunes, 19 de septiembre de 2016

Stanislav Petrov, el hombre que salvó el mundo




Nadie sabe quién puede hacer las veces de "angelito de la guarda" de todos nosotros y el caso es que el 26 de septiembre de 1983 este tomó forma de un Teniente Coronel del ejército ruso llamado Stanislav Petrov (1939/----). Ese día en el que todos estuvimos a punto de pasar a mejor vida, este militar estaba encargado del búnker Serpujov-15, el Centro de mando desde el que la inteligencia militar soviética coordinaba la defensa aeroespacial rusa. En definitiva era el encargado de verificar cualquier ataque sobre la Unión Soviética y de ser producirse alguna alarma dar comunicado inmediato a sus superiores para iniciar una respuesta rápida y fulminante a dicha ofensiva, fase en la que ya poco se iban a parar a pensar, con lo ocupados que iban a estar apretando botones.

El entorno sociopolítico que vivian en esas fechas no era además el más propicio pues hacia tres semanas que un caza soviético había disparado sobre un avión de pasajeros surcoreano que invadió su espacio aéreo, provocando la muerte de 269 personas, entre las que había varios americanos. Y con ese incidente empezó a moverse todo el engranaje de esa época tan convulsa que fue la guerra fría. Empezaron las maniobras táctico estratégicas de la OTAN que la KGB interpretó como el preparativo de un ataque inminente y se dio alerta a toda la oficialidad y espías rusos de que estuvieran alerta ante el posible comienzo de una guerra nuclear.

Y con todos los ingredientes para hacer ya un buen pastel, faltaba la guinda. Ésta apareció en forma de señal de un misil balístico que avanzaban desde Estados Unidos hacia Rusia y que explosionarían en 20 minutos, eso es lo que mostraban las pantallas del ya mentado búnker Serpujov-15 y para colmo esta señal fue seguida de la alarma por otros cuatro misiles más que se dirigían a territorio soviético. Según el satélite de vigilancia soviético OKO, la URSS estaba sufriendo un ataque nuclear. Pero allí estaba nuestro héroe el señor Stanislav Petrov intentando quitarle la razón a Groucho Marx cuando decía "La inteligencia militar es una contradicción en los términos" y el buen hombre se puso a pensar, intentando olvidarse de ese contexto de presión internacional abrumadora que ya hemos contado y le pareció harto inverosímil que si Estados Unidos se decidía a efectuar un ataque lo hiciera tan sólo con cinco misiles, cuando disponía de miles, ofreciendo de esta manera una capacidad de respuesta tan abrumadora a su enemigo. Para él la cosa estaba clara y pensó que se trataba de un error y que esperaría los 20 minutos que mediaban hasta el primer impacto anunciado por el ordenador y comprobar así su teoría, postergando hasta entonces el cumplimiento de la orden de dar aviso a sus superiores, teniendo para sí como seguro que si avisaba habría un lanzamiento masivo de misiles por parte de su país. Pasados esos tensos minutos no ocurrió nada. Todo había sido una falsa alarma que después se supo fue debida a un error informático provocado por la singular alineación del Sol con la Tierra y la posición del satélite soviético OKO que era el que suministraba la información al bunker Serpujov-15.

Stanislav Petrov había salvado al planeta de una segura guerra nuclear con todas sus consecuencias gracias a su frialdad y buen juicio, pero el caso es que a sus superiores no le pareció una conducta adecuada, considerando que había incumplido las órdenes recibidas y que debían haber sido ellos los que valoraran la certeza o falsedad de la alarma. De esta manera fue amonestado y destinado a puestos inferiores, siendo finalmente jubilado anticipadamente, al considerarse que los militares no deben pensar. El suceso que es conocido como "el incidente del equinoccio de otoño" fue mantenido en secreto durante años y cuando la comunidad internacional lo supo la ONU acordó entregarle una felicitación pública al señor Petrov por poco más o menos que haber salvado el mundo. A este premio le siguieron otros otros reconocimientos a nivel mundial. En un documental que se hizo en su honor titulado "The Red Button & The Man Who Saved The World" ("El botón rojo y el hombre que salvó el mundo", 2008) Petrov afirmaba: "Todo lo que pasó no me concernía - era mi trabajo. Estaba simplemente haciendo mi trabajo y fui la persona correcta en el momento apropiado, eso es todo. Mi última esposa estuvo diez años sin saber nada del asunto. '¿Pero qué hiciste?', me preguntó. 'No hice nada'". Qué nivel! Ni ante su esposa alardeaba, vamos que durante tanto tiempo ni siquiera le había contado aquella "pequeñita" anécdota.

sábado, 17 de septiembre de 2016

"La uvas de la ira": Hoy igual que ayer



Ma Joad - "¿Cómo voy a saber de ti? Podrían matarte y yo no me enteraría. Podrían herirte. ¿Cómo lo voy a saber?

Tommy Joad - Quizás sea como decía Casy. El hombre no tiene alma propia, sino un pedacito de un alma más grande, el alma grande que nos pertenece a todos, y entonces...

MJ - ¿Entonces qué, Tom?

TJ - Entonces, no importa. Estaré en la oscuridad. Estaré en todas partes. Allá donde mires. Allá donde se luche porque los hambrientos puedan comer, estaré yo. Allá donde un policía pegue a un hombre, estaré yo. Estaré en los gritos de los hombres  cuando están furiosos. Estaré en la risa de los niños cuando tienen hambre y la cena está lista. Y cuando la gente coma lo que cultiva y viva en las casas que construye, allí también estaré yo.


Estas palabras aparecían en  "Las uvas de la ira" (1940 - John Ford - EEUU), una maravillosa película que retrata la realidad de una crisis económica mundial, la del 29, que azotó duramente a todos, y muy especialmente a los más débiles económicamente, como sigue ocurriendo hoy día con esta crisis que todos dan por acabada pero que sigue moviendo frenéticamente el rabo como las lagartijas después de muertas. Sigue siendo una película con un discurso pleno de actualidad, siguen siendo legión los desheredados de esta crisis que no se va, los desahucios continúan a la orden del día y para muchos emigrantes, a pesar de la penuria económica reinante, España les sigue pareciendo la tierra de la que mana leche y miel y con una mano detrás y otra delante se juegan la vida cruzando el mar para llegar a lo que a ellos les parece el Paraíso, tal y como la familia Joad, de forma equivocada, veía a California en su interminable viaje por polvorientas carreteras,  Curiosamente el parlamento de arriba pertenece a la traducción literal de la película en inglés ya que en el doblaje al español se eliminó cualquier tipo de referencia a la brutalidad policial. Era tal la crítica social reflejada en la película que en España no se pudo estrenar hasta 1974. No debemos olvidar que la película es de 1940 una época ciertamente convulsa de la historia de nuestro país en la que muchos habían tenido que salir del mismo con todas sus pertenencias a cuestas y con los representantes de la ley de parte de los vencedores, algo que se mantendría durante años. Hasta Casy, el predicador al que da vida John Carradine, resulta un personaje inusual, un pastor de la iglesia que tras perder su fé se convierte en agitador de los necesitados animándolos a luchar por sus derechos, algo del todo inaceptable en nuestro país por aquellas fechas. Cuando muere el abuelo de Tom Joad, ese que no aceptaba abandonar una tierra que ya no era suya, Casy, el que era predicador, realiza una oración maravillosa después de que Tommy Joad lea la nota que dejarán junto a su cuerpo enterrado en medio de ninguna parte:

Tommy Joad - "Este hombre es William James Joad. Le dio un ataque y murió. Era ya muy muy viejo. Le enterró su familia porque no tenían dinero para pagar los funerales. No lo mató nadie. Le dio el ataque y murió" Sera mejor que dejemos este escrito con él, no vaya a ser que lo encuentre alguien y crean que lo asesinaron. A veces el gobierno se preocupa más por un hombre muerto que por uno vivo.

John Joad - No te pongas triste dejamos aquí su nombre con él; no es un muerto desconocido abandonado bajo tierra

Tommy Joad - ¿Por qué no dice una oración Casy?

Casy- Sabes que ya no soy predicador

Si ya lo se, pero nunca enterramos a nadie de la familia sin una oración

Casy - La diré. Pero corta. Este pobre anciano vivió una vida y al final murió. Yo no se si fue bueno o malo y no creo que eso importe. Una vez oí a un tipo recitar un poema que decía "Todo lo que vie es sagrado". Pero yo no quiero rezar por un anciano que ha muerto; el ya está bien. Si tuviera que rezar lo haría por los que todavía estan vivos y no saben que camino seguir. El abuelo ahora ya no tiene ese problema. Para él se acabaron todas las amarguras. cubridlo y dejadle que descanse en paz"


John Ford en un descanso del rodaje
Henry Fonda vistió de dignidad y principios la pobreza de su personaje Tommy Joad, un personaje violento ante la injusticia que apela a la solidaridad de todos para salir de aquella situación más que al marcado individualismo que reina por aquellas latitudes y Jane Darwell, que hacia de su madre. Ma Joad, (en el centro de la foto de entrada, junto a Henry Fonda) se llevó un Oscar por una soberbia y muy creíble actuación, que a todos nos llegaba al alma. La película está basada en una novela inmensa del gran John Steinbeck que ganó con ella un premio Pulitzer y más tarde un Nóbel de Literatura. "Las uvas de la ira" es sin duda una de las cimas de toda la literatura norteamericana.

John Ford se encargó de llevarla al cine y el resultado no podía ser otro que una obra de arte, para algunos más poética incluso que el libro, una película en definitiva indispensable para cualquier amante del buen cine. Ford se sintió directamente implicado en la historia y de ella contaba a Peter Bogdanovich en su famosa entrevista:

"Me gustó y nada más. Había leído la novela –que era buena– y Darryl Zanuck tenía un buen guión basado en ella. Me atraía todo: que tratase de gente sencilla y que la historia se pareciera al hambre de Irlanda, cuando echaron a la gente de las tierras y los dejaron vagabundear por los caminos para que se muriesen de hambre. Quizá tuviera que ver con eso –parte de mi tradición irlandesa–, pero me gusta la idea de esa familia que se marchaba, y trataba de encontrar un camino en el mundo"

Acerca de la maravillosa fotografía de la película, ese soberbio blanco y negro que parece hacer todavía más sombría la pobreza de los protagonistas, añadía:

"Gregg Toland trabajó estupendamente en la fotografía, cuando no había nada, pero nada que fotografiar, ni una sola cosa bonita, siquiera una buena fotografía. Le dije: “ Parte quedará negra, pero vamos a fotografiar. Vamos a correr un riesgo y hacer algo que resulte distinto”. Salió bien."

En el tratamiento del libro de Steinbeck se fue muy escrupuloso a la hora de trasladarla al guión cinematográfico pero se tomaron la licencia de cambiar el final de la película, que difería del dado en el libro y era ciertamente más esperanzador y poético. Ford, una vez que Fonda abandona a la familia por sus problemas con la ley comentaba sobre el giro dado al final:

"Era el final lógico, pero queríamos ver qué diablos pasaba con la madre, el padre y la chica; la madre tenía un pequeño soliloquio que estaba bien"

Un soliloquio que nos regalaba estas esperanzadoras palabras:

- ¿Qué te pasa Ma, tienes miedo?
Ma Joad - ¿Miedo? ¡Ja! No volveré a tener miedo jamás en mi vida. y ¿Por que? Ya nos han dado bastantes golpes, demasiados. Parece como si en todo el mundo no tuviéramos ya nada mas que enemigos, como si no tuviéramos un solo amigo. Eso me hacia sentir muy triste y tener miedo. Como si estuviera perdida y nadie me buscara.
John Joad - Tu eres la que nos das ánimos. Ya no servimos para nada y tu lo sabes. Me paso las noches y los días pensando en como eran antes las cosas, en un hogar. Nunca volveremos a tener un hogar.
Ma Joad - Oye John, la mujer se adapta mejor que el hombre. Los hombres vivís como si fuera a golpes. Nace un niño, muere alguien, a golpes. Tienes tu tierra y te la quitan, otro golpe. Pero la mujer vive las cosas más seguidas, como un río. hay remolinos y cascadas pero el agua sigue andando siempre. Las mujeres son de esa manera.
John Joad - Sí, quizá. pero ahora nos están golpeando mucho.
Ma Joad - Lo sé. Eso nos da fuerzas. Nacen y mueren nuevos ser y sus hijos nacen y mueren también, pero nosotros estamos vivos y seguimos caminando, no pueden acabar con nosotros ni aplastarnos. Saldremos siempre adelante porque somos la gente (el pueblo)”.




Un gran libro y una grandiosa película; en pocas, muy pocas ocasiones ocurre que estén a la par en un grado de excelencia como el aquí alcanzado... Steinbeck y Ford son palabras mayores.



La ficha de la película:

TÍTULO ORIGINAL The Grapes of Wrath
AÑO 1940
DURACIÓN 129 min.
PAÍS: EEUU

DIRECTOR John Ford

REPARTO Henry Fonda, Jane Darwell, John Carradine, Charley Grapewin, Dorris Bowdon, Russell Simpson, John Qualen

PREMIOS 1940: 2 Oscars: Mejor director, actriz secundaria (Jane Darwell). 7 nominaciones

PRODUCTORA 20th Century Fox. Productor: Darryl F. Zanuck

GUIÓN Nunnally Johnson (Novela: John Steinbeck)
MÚSICA Alfred Newman
FOTOGRAFÍA Gregg Toland (B&W) —



La despedida de Tommy Joad de su madre Ma Joad




El parlamento final de la película:




Las fotos han sido tomadas de las siguientes páginas:
1.- http://www.enclavedecine.com/2011/05/henry-fonda-%E2%80%93-red-river-valley-bso-de-%E2%80%98las-uvas-de-la-ira%E2%80%99-1940-de-john-ford.html
2.- http://cinodromo.blogspot.com.es/2012/11/las-uvas-de-la-ira-john-ford-estados.html

3.- http://anonimaveneciana.blogspot.com.es/2013/04/las-uvas-de-la-ira-de-john-seintbeck.html
4.- http://www.pasionporelcineclasico.com/las-uvas-de-la-ira/
5.- http://cinemafilmesclub.blogspot.com.es/2011/04/las-uvas-de-la-ira.html
6.- http://www.lacasitadealgodonales.com/blog/?p=1366
7.- https://uncinesocial.wordpress.com/2012/11/19/las-uvas-de-la-ira/

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Einstein y Dios



“La palabra Dios es para mí nada más que la expresión y producto de debilidades humanas, la Biblia una colección de honorables aunque primitivas leyendas que son bastante infantiles. Ninguna interpretación, por sutil que sea, puede cambiar esto para mí. Para mí la religión judía, como todas las demás, es una encarnación de las supersticiones más infantiles. Y el pueblo judío, al que de buen grado pertenezco y con cuya mentalidad tengo una profunda afinidad, no tiene para mí una calidad distinta a la de todos los demás pueblos. Hasta donde llega mi experiencia, no son mejores que otros grupos humanos, aunque están protegidos de los peores cánceres por una falta de poder. Fuera de eso no puedo ver en ellos nada de ‘elegidos’”

Estas palabras son un fragmento de una carta privada de Einstein dirigida a Eric Gutkind, (profesor de Princeton) en enero de 1954, en la que el famoso físico se pronuncia sobre Dios, la Biblia y el judaísmo, temas estos que la han llevado a ser conocida como "La carta de Dios". La carta estaba escrita en alemán y su traducción es de  Joan Stambaugh. Curiosamente en la foto, pese a sus idea sobre la religión, Einstein parece estar rezando. 


La fotografía ha sido tomada de la siguiente página: https://es.pinterest.com/pin/219550550562658740/

lunes, 12 de septiembre de 2016

Fragmento de "Cien años de soledad" (1967 - Gabriel García Márquez)



“Se entregaron a la idolatría de sus cuerpos, al descubrir que los tedios del amor tenían posibilidades inexploradas, mucho más ricas que las del deseo. Mientras él amasaba con claras de huevo los senos eréctiles de Amaranta Úrsula, o suavizaba con manteca de coco sus muslos elásticos y su vientre aduraznado, ella jugaba a las muñecas con la portentosa criatura de Aureliano, y le pintaba ojos de payaso con carmín de labios y bigotes de turco con carboncillo de las cejas, y le ponía corbatines de organza y sombreritos de papel plateado. Una noche se embadurnaron de pies a cabeza con melocotones en almíbar, se lamieron como perros y se amaron como locos en el piso del corredor, y fueron despertados por un torrente de hormigas carniceras que se disponían a devorarlos vivos.”

La imagen es un detalle de la obra "El beso" (1908) de Gustav Klimt

domingo, 11 de septiembre de 2016

¿Se basa "Stranger Things" en una historia real?



No cabe duda que la serie más exitosa de esta temporada es la esplendida "Stranger Things", que con un aire de aventura ochentera renovada supone el retorno a la primera línea de Winona Ryder y la llegada a nuestro santuario de personajes favoritos de la pequeña "Once" esa chica con poderes psíquicos que en el fondo solo desearía ser una chica normal. El caso es que la serie parece resultar un eco nada difuso de un proyecto militar estadounidense que terminó siendo mucho menos secreto de lo que se deseaba, me refiero al Proyecto Montauk (de hecho el primer nombre que iba a tener la serie era -Montauk-), un proyecto que según cuentan los que mantienen su existencia real resultaba una secuela del famoso Proyecto Philadelphia, aquel con el que querían volver invisibles los barcos a los ojos y los radares del enemigo. Evidentemente el propósito de dicho experimento no resultó nada exitoso, pero dejó la incertidumbre sobre las posibles aplicaciones militares de la manipulación del campo magnético como base para la guerra psicológica. Ya vimos como Grant Heslov en su singular obra "Los hombres que miraban fijamente a las cabras" jugaba con la idea de el poder mental como arma de guerra.

Dentro de toda la oscuridad que impera en este tipo de asuntos, ideales para alimentar los delirios de programas como Cuarto Milenio, hay quien mantiene que el experimento tuvo dificultades para salir adelante y que solo pudo iniciarse gracias a la financiación extra que supuso un gran alijo de oro nazi que fue encontrado por los soldados americanos en un tren alemán encontrado en la frontera entre Suiza y Francia al final de la Segunda Guerra Mundial. Los defensores de esta teoría mantienen incluso que el tren fue destruido y los soldados que lo descubrieron asesinados para mantener el secreto del programa. Esperemos que no pase lo mismo con ese supuesto tren perdido durante décadas en túneles inaccesibles, cargado de oro nazi  y que ahora se cree tener localizado en Polonia; un caso que ha suscitado una gran expectación en los medios.

El caso es que el proyecto se habría llevado a cabo en la base de Montauk (Long Island) de la que toma su nombre, unas instalaciones que disponían de un elemento esencial para los experimentos a desarrollar, un radar SAGE que trabaja con frecuencias de 400Mhz - 425 Mhz, proporcionando acceso a un rango de frecuencias que al parecer influyen notoriamente sobre el sistema nervioso humano.

Todas estas teorías sobre el supuesto Proyecto Montauk parecen tener su origen en el relato de un tal Preston Nichols, que dijo haber recuperado recuerdos de su experiencia en el experimento y que habían sido reprimidos para hacerle olvidar su participación. Sus experiencias fueron recogidas en un libro llamado "The Montauk Project: Experimetns in Time" y avalados por muchas otras personas, entre las que se encontraba un hombre llamado Al Bielek, cuyo hermano sería la inspiración directa para "Once" la protagonista de "Stranger things". Bielek afirma que el Estado experimentó con su persona y que al igual que a Nichols le reprimieron intencionadamente sus recuerdos sobre lo sucedido, unos recuerdos que solo recuperó parcialmente tras terapias muy especiales. Al parecer recordó que su nombre real era Edward Cameron  y que en compañía de su hermano Duncan trabajaron en esos experimentos durante años. Afirma que Duncan era una persona ciertamente especial, poseedora de poderes psíquicos que le permitían poder hacer aparecer cualquier objeto o moverlos con su poder mental, localizar a una persona con un solo cabello o con el contacto con alguna de sus pertenencias, podía introducirse dentro de las personas y ver por sus ojos u oír por sus oídos e incluso abrir canales a otros lugares o dimensiones.

Bielek mantenía además que él y su hermano no eran los únicos niños que participaban en el proyecto. Supongo que los que han visto la serie y saben de los poderes de "Once" (su nombre alude a que era la onceava niña del proyecto) habrán encontrado similitudes entre el relato de lo ocurrido en Montauk con la trama de la película. Resulta evidente que los Hermanos Duffer, los directores de "Stranger Things" estudiaron todo lo referente al caso como base para el guión de la serie, de la cual por cierto ya está confirmado que tendremos segunda temporada.

En definitiva el origen de la serie puede resultar todo lo descabellado e increíble que se quiera, pero la serie es una delicia y por eso mismo, porque nos ha conquistado, hoy nos hemos lanzado a contar las leyendas que parecen alimentar a la criatura... Y cuidadito con el Demogorgon.... puede estar en cualquier sitio. Bueno os he de dejar, no sé porqué pero al ordenador no deja de titilarle la pantalla….

Para los que no la hayan disfrutado todavía os dejo el trailer:



viernes, 9 de septiembre de 2016

Faulkner vs Hemingway: Mujeres y alcohol



"Escribiré a Hemingway. Pobre tipo, tener que casarse tres veces para descubrir que el matrimonio es un error, y que la única manera de obtener de ello la paz es (si se está lo bastante loco para casarse) conservar la primera y mantenerse alejado de ella lo más que se pueda, con la esperanza de sobrevivirla algún día. Entonces al menos estará uno a salvo de casarse con cualquier otra; lo cual sucederá inevitablemente si alguna vez se divorcia. Al parecer, el hombre puede curarse con medicinas, bebida, juego, mordiéndose las uñas y escarbándose la nariz, pero no casándose."

Eso  contaba William Faulkner,  Nóbel de literatura gracias a libros como  "El ruido y la furia", "Santuario" o "Luz de Agosto" del otro Nóbel Ernest Hemingway en una carta escrita a Malcolm Cowley fechada el 20 de septiembre de 1945 y recogida en el libro "Cartas escogidas" (W. Faulkner - Alfaguara - 2012).

Si bien estilísticamente, él y Hemingway se pueden considerar estilos opuestos, tenían, aparte del talento y el Nóbel, un gran punto en común, su desmedido amor a la bebida, uno de esos elementos sanadores que se mencionaban más arriba. Faulkner bebía para escribir, le estimulaba, pero cuando terminaba una obra se entregaba en brazos del alcohol apasionadamente llegando a veces a la inconsciencia e incluso a lesionarse. Le gustaba especialmente el Jack Daniels que solía tomar con azúcar, hielo y hojas de menta machacadas en lo que puede denominarse una variante del "Mint Julep". La receta del combinado aun se puede ver en su casa de Rowan Oak acompañada del vaso de metal en el que solía beberlo.  Como decía en "El ruido y la furia": "El alcohol te enseña a confundir el fin con los medios". 

Hemingway, a quien se le atribuye la frase: "Escribe borracho, corrige sobrio", era sin lugar a dudas otro elemento de cuidado. A pesar de hacer famosos los mojitos y los daiquiris con aquello de "Mi mojito en la bodeguita y mi daiquiri en el Floridita" no solía abusar de ellos por su diabetes, y si que era más amigo de la absenta, la fortísima "Hada verde" que el solía tomar como parte de un cóctel al que llamó como uno de sus libros: "Muerte en la tarde". Un lingotazo que elaboraba con champan y cuya receta él mismo explicaba: “Pon un dedo de absenta en una copa de champán. Añade champán helado hasta que coja una consistencia irisada y lechosa. Bebe de tres a cinco copas lentamente”. Si no fuera porque la absenta no es demasiado fácil de conseguir ya me veo a más de uno haciendo probaturas etílicas con los consejos del amigo.

En una carta que   que escribió en 1935 a su traductor Ivan Kashkin decía: “¿Usted no bebe? Me he dado cuenta de que siempre habla con desprecio de la botella. Bebo desde que tenía quince años y pocas cosas me han dado más placer. Cuando se trabaja duro todo el día pensando con la cabeza, sabiendo que hay que trabajar de nuevo al día siguiente, ¿qué otra cosa puede cambiar las ideas y hacer que se ejecuten en un plano diferentetan bien como el whisky?”

Supongo que un encuentro entre Faulkner y Hemingway debería de ser épico. Quien sabe si se produciría; de hecho Hemingway le dijo en una carta fechada en 1932 a Faulkner: “Oye, viejo, tú y yo deberíamos jugar a las vencidas un día de estos. A menos que tengas miedo, claro.”   

Aunque  Hemingway bebió alcohol siempre no fue hasta después de un accidente de avión en África que empezó a consumirlo compulsivamente para calmar los dolores y secuelas del mismo, lo que no ayudó precisamente a controlar sus desequilibrios emocionales latentes.

En cuanto a las mujeres, de Hemingway ya nos contaba Faulkner su tendencia a ponerse en el altar; lugar que visitó hasta en tres ocasiones. Faulkner en cambio no se hizo del todo caso a sí mismo y se casó, eso sí, solo una sola vez, en lo que por supuesto se le supone un arrebato de locura, y aunque no sabemos si logró mantenerse alejado de su esposa tal y como aconsejaba, lo que si está claro es que no logro sobrevivirla y esta le acompañó durante toda su vida hasta la muerte del escritor. 

El maravilloso discurso que Faulkner pronunció en la recogida de su Nobel estaba espléndidamente regado en alcohol. Si desean leer los avatares del discurso, una parte del mismo y alguna anécdota más de Faulkner os recomiendo estas otras entradas de este mismo blog: 


"Vidas cruzadas: Hawks, Hemingway y Faulkner"

Las fotografías han sido tomadas de las siguientes páginas por orden de aparición:
https://es.pinterest.com/pin/170010954660683465/
https://redaccion.lamula.pe/2014/01/01/el-alcohol-y-los-escritores-i/christianelguera/
http://www.lavanguardia.com/comer/tendencias/20160805/403686706442/coctel-hemingway-death-in-the-afternoon.html

martes, 6 de septiembre de 2016

Jorge Luis Borges y la estupidez




"Lo que más admiro en los demás es la ironía, la capacidad de verse desde lejos y no tomarse en serio"

Son palabras de Jorge Luis Borges, quien a la edad de 58 años, encontrándose ya casi ciego  y resultando su amor por los libros irrenunciable, buscó la ayuda de Alberto Manguel,  un jovencito de 15 años que trabajaba durante el verano en una de las librerías a las que acudía con regularidad el escritor y que durante cuatro años le hizo de lector (como el de la película) y le ayudó a revisitar la obra de muchos escritores de cuentos antes de que Borges se lanzara a escribir esos fabulosos relatos que tanta fama le dieron. En sus recuerdos, Manguel que con el tiempo también se convertiría en escritor, decía de Borges:

"Borges tenía muy poca paciencia con la estupidez. Cuando algún escritor decía alguna tontería, su humor era absolutamente feroz y demolía con cuatro palabras la estupidez que fuera" "Podía ser generoso, pero una buena frase era más importante para él que un buen gesto".

Esta naturaleza sentenciosa de Borges y su afilado ingenio provocaron alguna que otra anécdota.

Se cuenta que con ocasión de una huelga contra la dictadura argentina, Borges no quiso sumarse a la misma ni dejar de dar sus clases en la Universidad. Como su posición parecía firme y se negaba a abandonar la clase, uno de los estudiantes le dijo que iba a cortar la electricidad. Borges se limitó a responder:

"No me preocupa, he tomado la precaución de ser ciego"

En otra ocasión en la que lo entrevistaban en Roma, uno de los periodistas trato de buscarle las cosquillas al educado escritor y que este perdiera la compostura y le regalara con su salida de tono un titular. Con dicho propósito no cejó en su empeño de poner en aprietos a Borges, que con mucha cintura lograba esquivar al periodista, quien ya pasando a artillería pesada le preguntó:

- ¿En su país todavía hay caníbales?

- Ya no, - dijo Borges sin descomponer el gesto - nos los comimos a todos.



La fotografía ha sido tomada de la siguiente página: https://twitter.com/borgesjorgel

lunes, 5 de septiembre de 2016

Charles Chaplin y los rusos



No cabe duda de que Charlot es uno de los grandes mitos del cine y de la cultura del siglo XX, pero no es menos cierto que su creador, Charles Chaplin, era un verdadero genio y posiblemente el más completo de los hombres de cine, capaz de asumir, ayudado de su inagotable ingenio, todas las facetas en la creación de una obra cinematográfica, desde el guión a la música, la producción y por supuesto la dirección y la interpretación. Su talento era tal que era capaz de convertir en grandiosos éxitos, películas mudas en una época en la que ya se había consolidado el cine sonoro y todavía mantiene tres de sus largometrajes entre las diez mejores películas de la historia. Joseph McCarthy en su cruzada contra los comunistas  en el mundo del cine lo tenía en su punto de mira, creía verle cuernos y rabo tras su bombín y su bastón y le había puesto la estampilla de comunista, de forma que no paró hasta que aprovechando una salida de los EEUU de Chaplin le prohibió la vuelta al país. Pero más que de comunismo Chaplin de lo que estaba totalmente empapado era de otro ismo más elevado, de un acusado humanismo que había desparramado en todas sus películas y que fue clave del éxito de Charlot.

Chaplin se comprometió firmemente con las campañas para vender bonos de guerra tal y como hizo en la Primera Guerra Mundial y como humanista que era no comprendía que los EEUU demoraran su intervención en Europa y dejaran toda la carga de la guerra y su consiguiente desgaste y coste de vidas humanas a los rusos que con enormes bajas habían logrado detener el hasta entonces imparable avance del ejército alemán para después, poco a poco, ir retomando terreno hasta marchar como una apisonadora  hacia Berlín. Un gran logro que sin embargo suponía una verdadera masacre entre las tropas rusas. Chaplin entendía que la guerra podía ser más corta si los americanos se implicaban en abrir el prometido pero siempre aplazado segundo frente que no se vería materializado hasta junio de 1944 con el desembarco en Normandía, poco menos de un año antes de finalizar la guerra y cuando ya los alemanes estaban muy tocados por las exigencias del frente oriental. La situación se tornaba todavía más vergonzosa al hacerse patente el desprecio que una parte considerable de la población americana tenía al respecto del esfuerzo humano de los soviéticos, cobrando fuerza la idea: "Dejadles que se desangren. luego llegaremos nosotros para rematarlos".

En este escenario se presentó Charles Chaplin, poco después del bombardeo de Pearl Harbor  en diciembre de 1941 ante Comité Americano de San Francisco donde pronunció un discurso que nada tenía que envidiar a aquel otro de "El gran Dictador" y que podéis disfrutar en el enlace anterior. Así, pensando en el sufrimiento del pueblo ruso y según se recoge en sus memorias: "Historia de mi vida", dijo:

«¡Camaradas!» La sala retumbó con las carcajadas. Cuando se calmaron, añadí con énfasis: « Y quiero decir, en efecto, camaradas». Se repitieron las risas y sonaron luego aplausos. Continué: «Supongo que hay aquí muchos rusos esta noche, y por la manera en que sus compañeros luchan y mueren en estos momentos, es un honor y un privilegio llamaros camaradas». En medio de los aplausos, muchos se pusieron en pie. Entonces me sentí enardecido. Pensaba en la frase: «Dejadles que se desangren». Estaba a punto de expresar mi indignación acerca de ello, pero un impulso interior me contuvo y en lugar de eso, dije: «No soy comunista; soy un ser humano, y creo que conozco las reacciones de los seres humanos. Los comunistas no son diferentes de nadie; si pierden un brazo o una pierna, sufren como sufrimos los demás, y mueren como morimos los demás. Y la madre comunista es igual que cualquier madre. Cuando recibe la trágica noticia de que sus hijos no volverán, llora como lloran todas las madres. No tengo que ser comunista para saber esto. me basta con considerarme un ser humano para saberlo. Y en estos momentos las madres rusas lloran mucho y sus hijos mueren en gran numero»  Tras cuarenta minutos finalizaba:

«Y ahora es la guerra de nuevo, y estoy aquí en nombre de la ayuda a al guerra rusa. El dinero les servirá; pero necesitan algo más que dinero. me han dicho que los aliados tienen dos millones de soldados languideciendo en el norte de Irlanda, mientras que los rusos han de enfrentarse solos con unas doscientas divisiones nazis. los rusos son vuestros aliados; no solo están luchando por su modo de vida, sino también por el nuestro, y si conozco bien a los americanos, ellos quieren actuar en su "propia" lucha. Stalin lo necesita; Roosevelt lo ha pedido. ¿Pidámoslo todos! ¿Abramos ahora un segundo frente! »


Como no podía ser de otra manera, la sala estalló en un rugido salvaje de aplausos y vitores que duró siete minutos. Aún así los Estados Unidos demoraron su desembarco en el continente más de dos años, el tiempo justo para que los rusos ganaran la guerra por ellos, pero sin perder comba a la hora de aparecer como vencedores.

Las fotografías están tomadas de la estupenda página Doctor macro

domingo, 4 de septiembre de 2016

Fragmento de "Prohíban, por favor" (Marta Fernández en Jot Down Smart)




"... No parece grave. Empieza por pequeñas intolerancias cotidianas. Hasta que la tiranía de lo políticamente correcto se convierte en el gran-hermano dictador.

Toma un lápiz rojo y tacha lo que te ofenda.

Los cuerpos desnudos el día del juicio. Una señora sin ropa en un pícnic. Una mujer grandiosa abierta de piernas. La bandera furiosamente pisoteada. La foto de un rey ardiendo. Un caballero menado en la boca de otro caballero. Una cama deshecha en la sala de un museo. El guante de Gilda. La música antisocial y ultra-individualista de Schumann. Copérnico y Montesquieu. Pipas de porcelana sobre el suelo. La palabra nigger en Huckleberry Finn. La palabra nigger en general. Un negro de la mano de una blanca. Una blanca adolescente del brazo de un viejo millonario de cualquier color. Sexo por dinero. Dinero por ideología. Cada vez que un personaje de Tarantino dice fuck. Dos adolescentes francesas descubriendo la homosexualidad. Mein Kampf. Cinco músicos judíos en la Filarmónica de Berlín. Apalear a un mendigo que no se puede defender. Una capilla en la Universidad. Las Pussy Riot. El origen de las especies. La mantequilla perpignanesca de El último tango en París. Un chiste de Mahoma en la portada de Charlie Hebdo. Un chiste de Jesús. Howl. Un hombre frente a un tanque en Tiananmén. «Federico Fellini, pecador público». Gente follando en horario infantil. Niños hipnotizados durante horas ante la pantalla de televisión. Un chico metiéndose un pico en un foto en el Whitney. Salon Kitty. Las orgías de Catherine Millet. Las princesas de Disney. «Se va el caimán». La infidelidad de Mogambo. El Ulises de Joyce. Las fotografías de nínfulas de Lewis Carroll. Mendelsshon y Bach. Le mariage de Figaro de Pierre-Augustin Caron de Beaumerchais. Blow Up. El almuerzo desnudo. Cincuenta y ocho metros de los 2634 del Decamerón de Pasolini. Las lenguas que se buscan de dos hombres. El sexo de los viejos. El de los idiotas. Las perversiones que no te atreves a soñar. Los pianistas. Los strippers. El tabaco. Warhol. El método Ludovico. El lápiz rojo con el que aprendes a prohibir.

Tacha todo lo que no te gusta. A los otros. A mí. La parte que te asusta de ti. Ya está. Era tan fácil. Bienvenido al Paraíso de la Prohibición."



Este fragmento,  pertenece al sensacional artículo "Prohíban, por favor"  de Marta Fernández  publicado en el número 12 de la estupenda revista Jot Down Smart que os recomiendo sin reservas.

La foto de Rita Hayworth en "Gilda" está tomada de la maravillosa página: Doctor Macro

sábado, 3 de septiembre de 2016

Los actores y sus alias hoteleros




No sé qué nombre utilizarían los actores a la hora de alojarse en un hotel tan singular como el Marigold y ante un compañero de profesión como Ralph Fiennes pero lo que si es cierto es que cuando deciden darse una escapadita e intentan alejarse del personaje mediático  en el que se ha convertido su vida pública no dudan en utilizar alias para registrarse en los hoteles e intentar pasar así desapercibidos a los ojos de los curiosos y de los paparazzi. Los nombres elegidos resultan a veces ciertamente curiosos.

Se cuenta que Marlon Brando cuando le convenía pasaba a figurar en los registros de los Hoteles con el sobrenombre de "Lord Greystoke", que no era otro que el nombre real de Tarzán antes de convertirse en el Rey de la Selva.

Johnny Deep parece no ser muy constante con el mismo alias y así hay referencias a que ha utilizado nombres tan curiosos como "Santa Del Vecchio", "Oprah Noodlemantra" o el menos elaborado "Mr. Stench" que no es otra cosa que "Señor Hedor".

Madonna tiene muy claro cuanto le hubiese gustado ser Marilyn Monroe y por ello en algunos Hoteles pasó a ser "Sugar Kane", la deliciosa criatura a la que dio vida Marilyn en "Con faldas y a lo loco"

Melanie Griffith  optó en ocasiones en convertirse en Miss Hoover, lo que no deja de ser una curiosidad, pues si con Hoover quería hacer referencia al todopoderoso director del FBI, John Edgar Hoover nos encontramos con la singularidad de que este señor no se casó nunca.

Liz Hurley, la chica de los imperdibles, tenía la fijación  de firmar como "Rebecca de Winter", la inolvidable protagonista de la "Rebeca" de Alfred Hitchcock.

Matt Dammon tiene más de un alias pero tiene cierta predilección por el de John President, al parecer le encanta que todo el que llame a su habitación tenga que decirle "Señor Presidente".

Angelina Jolie debe de ser de lo más dulce pues para algunos hoteles es Miss Lollipop o lo que es lo mismo "Señora Piruleta". Otra cosa es si va con su marido, Brad Pitt, entonces se convierten en Bryce y  Jasmine Pilaf, quizás recordando a una famosa receta de arroz. 

Ben Affleck se convierte en Jack Walsh, el personaje al que dio vida Robert de Niro en "Fuga de media noche"

George Clooney tiene la manía de hospedarse con el nombre de Arnold Schwarzenegger. Fueron compañeros de rodaje en "Batman y Robin", pero vete tú a saber el porqué de su elección.

Tom Hanks suele convertirse en "Harry Lauder" un antiguo cantante de vodevil que utilizaba la vestimenta escocesa con su falda y capa incluida ademas de un retorcido bastón,  aunque en otras ocasiones opta por "Johnny Madrid".

Daniel Craig, el actual 007, tiene por costumbre homenajear a su abuelo y pasa a llamarse Williams, Olwen Williams, como diría él.

Kristen Stewart en un momento ciertamente crepuscular y desbordada por el éxito de su saga vampírica hubo de optar por firmar como "Chuck Steak" lo que no deja de ser un filete de carne de buey.

Jessica Alba es "Cash Money" o lo que es lo mismo "Dinero en efectivo"....  Jude Law sería el "Sr. Perry" y Tobey Maguire firmaría como "Neil Deep" -Neil Profundo-.

La información ha sido tomada del muy recomendable libro "Hollywood Confidential" de Miguel Juan Payán y Juanjo Ocio Costales (T&B) asi como de las siguientes páginas: